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Aug

¿Son necesarias determinadas pruebas diagnósticas?

Un proyecto desarrollado en Estados Unidos con el apoyo de la Fundación de Medicina Interna de dicho país y de la Unión de Consumidores manifiesta que determinadas pruebas diagnósticas se realizan sin necesidad. Puede parecer que dadas las circunstancias económicas el objetivo de este tipo de estudios sea inducir meramente a la reducción de costes, pero ¿qué ocurre si la no realización de esas pruebas acaba por mejorar la salud de los pacientes?

Anteriormente hemos mencionado en este blog otros estudios que aportaban luz sobre los efectos secundarios de algunas pruebas, como los TAC realizados en niños, y tratamientos médicos. Pero en esta ocasión la combinación de intereses es evidente.

El presente análisis ha determinado que cerca de 45 procedimientos, bastante rutinarios en la práctica clínica, son innecesarios. Y el problema está ahí, en la rutina. El médico se deja llevar por la misma en multitud de ocasiones y además cuenta con el beneplácito del paciente, que si no es sometido a prueba alguna considera que el diagnóstico no tiene la misma validez.

Para cambiar este paradigma es necesario reflexionar ante la petición de determinadas pruebas en función de las necesidades reales del paciente; evidentemente sin anteponer la utilidad de recortar costes en la sanidad pública. Dentro de esas 45 pruebas que algunos expertos han considerado sobrantes, se encuentran cinco supuestos a destacar:

– La realización de una tomografía computerizada en personas que tras sufrir un desmayo tienen un comportamiento normal, sin convulsiones ni problemas neurológicos.

– La norma de someter a los pacientes a pruebas anuales de esfuerzo cardíaco, sin la presentación de síntomas que lo aconsejen.

– La realización de una radiografía de tórax previa a una cirugía ambulatoria en pacientes sin problemas cardiacos (previamente observado en electrocardiograma).

– La utilidad de una tomografía de la columna para encontrar la fuente de un dolor de espalda con semanas de duración; en muchas ocasiones una tomografía no llega más allá que el examen físico.

– La repetición de pruebas diagnósticas, como la del cáncer colorrectal, cada año o dos años. En pacientes sin síntomas, antecedentes y menores de 50 años, una colonoscopia cada 10 años debería ser suficiente.

Las 45 pruebas puestas en cuestión están distribuidas en una serie de listas (con 5 pruebas cada una) que contienen información sobre los procedimientos en sí mismos y sobre su indicación correcta.

Las principales sociedades médicas del país americano han participado en el proyecto: El Colegio Americano de Cardiología, la Asociación Americana de Gastroenterología, la Sociedad Americana de Oncología Clínica, la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, etc…De esta forma cada sociedad participante se ha encargado de identificar su propia lista de 5 pruebas o procedimientos cuya utilidad debe discutirse. Esta elección se ha llevado a cabo siguiendo los siguientes parámetros:

– Cada elemento debía formar parte de la especialidad.

– Los procedimientos debían ser utilizados con frecuencia y/o suponer un coste significativo.

– Era necesario demostrar la evidencia clínica.

Gracias a estos requisitos se puede asegurar que el objetivo de los mencionados listados es que tanto los médicos, como los pacientes y familiares reflexionen para poder mejorar la atención y la gestión sanitaria.

 

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