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Sep

Paciencia, sonrisas y reales decretos

En el famoso blog KevinMD.com se ha publicado un interesante post en los últimos días con el objetivo de ayudar a los pacientes a entender mejor a sus médicos: My doctor isn’t listening to me! How you can help.

Si le preguntamos a cualquier paciente cual es su principal queja con respecto a su médico, es muy probable que la respuesta sea la siguiente: parece que no me escucha. Algunos de ellos se resignan ante tal percepción, otros se indignan, y algunos se preguntan por la razón de esa indiferencia.

Según establece el artículo, el paciente suele asistir a la consulta con la idea de que debe ser el centro de atención, y que su médico tiene que escucharle, atenderle y mostrarse empático. Probablemente este nivel de exigencia aumente cuando la consulta es privada, como ocurre en Estados Unidos; pero en la sanidad pública española esto también ocurre. Aunque ya existen iniciativas, como Mírame, que procuran mejorar este tipo de aspectos en el ejercicio de la medicina.

Siempre cabe la posibilidad de que el médico no esté al 100% (como le puede pasar a cualquier trabajador), los motivos: sobrecarga de trabajo, estrés, distracciones, auto-exigencia…; y además no se puede ser empático constantemente. En EE.UU esta apatía ya ha recibido incluso un nombre propio: fatiga de la compasión. Fruto del estrés la compasión se agota, y a su vez también la paciencia y las ganas de escuchar con interés. Esto no quiere decir que sus facultades se vean menguadas de forma peligrosa, pero el paciente se ve obligado a paliar esa deficiencia de empatía si quiere mejorar la situación.

Los consejos que ofrece el autor del post que comentábamos al principio de este análisis están indicados para los pacientes, pero no está de más que los médicos reflexionen al respecto:

“ […] En su próxima visita al doctor:

– No acuse al médico por el retraso de la consulta. Si muestra su apoyo en lugar de increparle notará la diferencia.

– Salude al entrar y manifieste su comprensión ante la presión que recibe el profesional en cuestión.

– Sea claro en su exposición y no exija soluciones inmediatas.

– Agradezca la preocupación mostrada por su médico….”

Puede que muchos médicos reconozcan estas actitudes en algunos de sus pacientes, incluso que esa cordialidad y respeto sea aún mayor, pero ¿cómo responden a estos pacientes? ¿Reciben el mismo trato que otros que no sean tan empáticos?

Es evidente que un médico siempre debe atender a sus pacientes con el mismo interés y profesionalidad, pero es innegable el poder de una sonrisa y de una buena palabra; aunque no sean buenos tiempos ni para una ni para la otra.

El pasado día 1 de septiembre entró en vigor el Real Decreto Ley 16/2012, que supone (como han destacado muchos médicos blogueros) la “exclusión de la asistencia sanitaria no urgente a los más débiles”. Muchos de estos médicos han llamado a los ciudadanos y gestores a rebelarse (con la campaña: No nos resignamos) y no cumplir la mencionada medida; médicos que seguramente también están agotados, exprimidos, pero que todavía defienden lo que consideran justo y que luchan por lo más importante: sus pacientes, sean del país que sean. Numerosas organizaciones, y varias Comunidades Autónomas han decidido no acatar la norma, pero todavía quedan muchos médicos que tendrán que hacer frente a muchas dificultades para satisfacer su obligación de sanar. Lo dicho, no son buenos tiempos para las sonrisas, pero tanto el paciente como el médico lo agradecerán.

 

 

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