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Aug

Las resistencias del organismo, dos nuevos estudios

Es de sobra conocida la importancia de la resistencia del organismo antes los tratamientos que se ofrecen para afrontar una dolencia, pero en ocasiones esa resistencia se vuelve aún más compleja. La revista científica “Nature Medicine” ha publicado en los últimos días dos artículos relacionados con el tema.

En primer lugar se ha dado a conocer un estudio realizado por los investigadores de la Univ. de California. Éstos han descubierto que los neutrófilos participan activamente en la mediación de la resistencia a la insulina. Teniendo en cuenta que los neutrófilos con las primeras células que responden a la inflamación del tejido y que la inflamación crónica es una importante causa de resistencia sistémica a la insulina, es evidente que ambos elementos están obligados a entenderse.

El equipo investigador, liderado por Jerrold M. Olefsky, descubrió que una enzima secretada por los neutrófilos, llamada elastasa de neutrófilos (EN), altera la señalización de la insulina, aumentando su resistencia. Al suprimir la EN en ratones obesos, alimentados con una dieta alta en grasa, la sensibilidad a la insulina aumentó.

Hasta el momento siempre se había considerado a los neutrófilos “infiltrados transitorios”, células que actuaban de forma temporal, incapaces de sostener una inflamación crónica, pero las nuevas investigaciones sugieren que poseen efectos moduladores inmunes.

Este reciente descubrimiento convierte a los neutrófilos en uno de los principales objetivos para el desarrollo de mejores tratamientos ante la resistencia a la insulina. Cabe destacar que los inhibidores de la elastasa de neutrófilos ya se utilizan para hacer frente al enfisema, en Japón, y a la diabetes tipo 1 en Estados Unidos.

También en EE.UU. se ha descubierto un factor esencial en la resistencia del cáncer ante la quimioterapia. En esta ocasión, los científicos del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson estudiaron los motivos de la resistencia a la quimioterapia, una de las principales causas para que los tumores sólidos (como el cáncer de mama o de próstata) que se han extendido, sean letales.

“Las células cancerosas dentro del cuerpo viven en un entorno muy complejo. Conocer dónde reside la célula tumoral, y qué células la rodean, es clave para predecir su respuesta y resistencia a la terapia”, afirma el autor principal, Peter S. Nelson.

Nelson y sus colaboradores descubrieron que un tipo de célula no cancerosa pero cercana al cáncer -el fibroblasto- daña el ADN y estimula el crecimiento del cáncer cuando es expuesto a la quimioterapia. Bajo circunstancias normales, los fibroblastos ayudan a mantener la integridad estructural del tejido conectivo, y juegan un papel crítico en la curación de heridas y la producción de colágeno. Pero sometidos a la quimioterapia, los fibroblastos producen una proteína llamada WNT16B. Los altos niveles de esta proteína permiten que las células cancerosas crezcan e invadan el tejido circundante, resistiéndose a la quimioterapia. Este descubrimiento incita a buscar la manera de evitar esa respuesta ante la quimioterapia por parte del entorno del tumor.

Los investigadores, que también pertenecían a la Universidad de Washington, la Universidad de Oregón, al Instituto Buck de Investigación sobre el Envejecimiento, y al Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, examinaron células de cáncer de próstata, mama y ovario, en pacientes que habían sido tratados con quimioterapia.

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