17
Jul

Investigaciones sobre la malaria

Investigadores del Instituto Johns Hopkins para la Investigación sobre la Malaria y de la Universidad de Duquesne en Pittsburgh han conseguido modificar genéticamente una bacteria que puede acabar con el parásito que causa la malaria en los seres humanos.

Anteriormente se había intentado modificar genéticamente al mosquito que transmite la enfermedad para hacerlo resistente a la malaria, pero la modificación genética de las bacterias se ha consolidado como un enfoque más sencillo y acertado.

La bacteria ‘Pantoea agglomerans’, que normalmente proporciona nutrientes y ayuda al huésped frente a los cambios ambientales, fue modificada para secretar proteínas tóxicas que afectan al parásito de la malaria pero no dañan al mosquito, ni a los seres humanos.

Los investigadores administraron dichas bacterias a los mosquitos utilizando compresas de algodón empapadas con los gérmenes en suspensión en una solución de azúcar. Treinta y dos horas más tarde, los insectos fueron alimentados con sangre infectada con Plasmodium. Las bacterias demostraron ser eficaces en la reducción del desarrollo del parásito en el interior del mosquito; el parásito no sobrevivió en los mosquitos portadores de esta bacteria en un 98% de los casos, según el estudio publicado en ‘PNAS’.

Para el autor de la investigación, el doctor Marcelo Jacobs-Lorena: “el objetivo final es evitar por completo que el mosquito propague el parásito de la malaria al ser humano”; pero para ello se necesitan más investigaciones, también fuera de laboratorio.

La importancia de la existencia de vacunas y tratamientos para la malaria no nos es tan ajena. El pasado jueves, el juzgado de instrucción número 5 de Castellón procedió al levantamiento del cadáver de un hombre de nacionalidad ucraniana, que falleció por esta enfermedad como ya han confirmado desde Instituto de Medicina Legal del Hospital Provincial de Castellón.

El fallecido era un marinero de 27 años que trabajaba en la embarcación `Nairobi´, navío que viajó desde África (único continente que tiene este tipo de mosquito) hasta tierras canarias, para después dirigirse a Castellón. Los médicos del puerto valenciano intentaron reanimarle, pero finalmente no pudieron salvar su vida.

Asimismo, otro de sus compañeros tuvo que ser ingresado en el Hospital General de Castellón diagnosticado de malaria, a pesar de que su estado no revertía gravedad; y tres estibadores que sufrieron picaduras durante la descarga de la mercancía del barco continúan en observación hasta que se cumplan los 15 días que tarda la enfermedad en incubarse.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 3.300 millones de personas están expuestas a sufrir paludismo o malaria y 216 millones de personas la padecieron en 2010. Gracias a los múltiples avances en prevención y control de la enfermedad los casos mortales se han reducido enormemente en los últimos años; aún así quedan muchos esfuerzos por hacer, sobre todo en el continente africano, donde se producen un 90% de las muertes por paludismo.

 

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