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Jul

El dolor crónico también está en el cerebro

La presencia de dolor crónico es una de las principales preocupaciones de las pacientes, y por tanto de los profesionales de la salud. Cada año se realizan diversos congresos sobre el tema y se publican numerosos estudios sobre la resilencia de dichos pacientes o sobre nuevas técnicas para paliar el dolor; pero hay otros estudios que intentan acercar la posibilidad de predecir este tipo de trastornos.

Según anunció el pasado domingo Science, tras la publicación del estudio en la revista Nature Neuroscience, un grupo de investigadores ha descubierto que los pacientes con dolor crónico en la espalda tienen escáneres cerebrales diferentes que aquellas personas que sufren un dolor pasajero.

El neurocientífico Vania Apkarian, de la Universidad Northwestern de Chicago, y responsable del estudio afirma que “es la primera vez, ante dos sujetos que tienen el mismo tipo de lesión durante la misma cantidad de tiempo, podemos predecir quién se convertirá en un paciente con dolor crónico en comparación con quienes no”. Los resultados de esta investigación no son fruto de la casualidad, Apakarian y su equipo llevan casi 20 años analizando estudios realizados sobre los cerebros de pacientes con dolor crónico de espalda.

Para ello, rastrearon la imagen del cerebro de pacientes con dolor, durante un periodo de tiempo, no de forma puntual. Comenzaron con 39 personas que presentaban dolor moderado desde uno a cuatro meses, y durante un año se realizaron cuatro escáneres a cada paciente; a pesar de que 20 de ellos se había recuperado del dolor. Los 19 restantes se convertían, por tanto, en pacientes crónicos.

Seguidamente los científicos observaron las características cerebrales que presentaban todos los pacientes, teniendo en cuenta dos áreas concretas: la corteza cerebral y el núcleo accumbens, zonas vinculadas al aprendizaje y a las respuestas emocionales de la persona al entorno. Se comprobó que el área de las emociones también juega un papel importante en la sensación de dolor, y no sólo las regiones del cerebro que lo registran.

Sin embargo, las técnicas utilizadas en el estudio dificultan el reconocer si los cambios existentes en el cerebro son sólo consecuencia del dolor o si el consumo de medicación o el cambio del estilo de vida también pueden influenciar en la posterior cronificación.

Lo más novedoso del hallazgo es que se podría llegar a determinar si el dolor que tiene un individuo pasará en un tiempo reducido o si se cronificará; lo que permitirá introducir nuevos tratamientos e incluso prevenir ese dolor crónico (identificando a pacientes en riesgo de sufrir este tipo de padecimiento).

Algunos científicos, ajenos al estudio, confirmaron a Science que este descubrimiento es emocionante y que puede ser una pieza clave para conocer en qué momento un dolor agudo se trasforma en crónico. El estudio debe continuar en poblaciones de pacientes distintas, para así estar un poco más cerca del momento en el que cuantificar e identificar el dolor no sea sólo labor del paciente.

 

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