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Jul

Crecimiento del cerebro en niños institucionalizados

Un estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences ha confirmado que el trato psicológico y físico que recibe un niño afecta al crecimiento de su cerebro.

Los investigadores, con Margaret Sheridan y Charles Nelson (de los Laboratorios de Neurociencia Cognitiva del Hospital Infantil de Boston) a la cabeza, analizaron resonancias magnéticas de niños rumanos que se encontraban dentro del Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest.

En el presente estudio, se compararon tres grupos de niños con edades comprendidas entre los 8 y los 11 años. El primer grupo estaba formado por 29 niños que habían sido criados en una institución, el segundo por 25 niños que fueron seleccionados al azar para salir de la institución y vivir en hogares de acogida, y el último grupo lo conformaban 20 niños que nunca habían estado en una institución.

El estudio mostró una disminución de la materia gris y blanca en el cerebro de aquellos niños internados en instituciones; sin embargo también sugirió que los efectos pueden ser reversibles con intervenciones positivas, como por ejemplo la acogida en hogares de adopción.

Los niños que habían vivido en instituciones mostraban un menor volumen de materia gris, en la corteza del cerebro, que los niños no institucionalizados (pero que habían vivido en hogares de acogida). Sin embargo el tamaño de la materia blanca cortical no fue diferente en los niños alojados en hogares que en los niños no institucionalizados, pero sí fue significativamente menor en los niños que no fueron elegidos para ir a los hogares de acogida. De esta forma se demuestra en el caso de la materia blanca los efectos pueden ser reversibles con condiciones favorables.

La principal conclusión del estudio es, por tanto, que el medio ambiente influye enormemente en el desarrollo del cerebro durante la infancia. La violencia, la pobreza, y la falta de afecto no inciden sólo en el carácter del niño, también lo hacen en el desarrollo biológico del menor.

El equipo de Nelson lleva varios años estudiando este tipo de deterioro cognitivo en niños institucionalizados, de hecho según sus anteriores investigaciones estos niños también suelen presentar déficits sociales, problemas con el lenguaje, déficit de atención, e incluso envejecimiento celular prematuro.

Según datos publicados este mismo año, 33.000 menores en nuestro país dependen del Estado. Casi la mitad de ellos se encuentran en centros para menores (10.000 tienen menos de 6 años), una cifra muy superior a la de la mayoría de países europeos, lo que supone que a pesar de vivir en un país desarrollado estos niños están expuestos a este tipo de patologías.

 

 

 

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