16
Jul

A vueltas con la feminización de la medicina

Desde hace un par de semanas el debate sobre la feminización progresiva de la medicina en nuestro país ha aumentado considerablemente. El dato que disparó las primeras opiniones fue el siguiente: de los 6.112 médicos que han terminado el MIR este año, el 64,8% son mujeres. Al igual que son mayoría, un 85%, en las facultades de medicina.

Este hecho no supondría ningún problema a priori, sin embargo las dificultades económicas que atraviesa el país y las deficiencias en gestión y organización de personal han provocado que, en algunos centros de trabajo, se considere un problema que la mayor parte de médicos sean mujeres.

Es evidente que a lo largo de su carrera profesional una médica puede querer convertirse en madre, como cualquier otra profesional, pero en su caso este hecho supone que su plaza y por tanto su trabajo suele quedar al descubierto. Aunque teniendo en cuenta la tasa de fertilidad española actual (1,47 hijos por mujer) no debería suponer ningún tipo de problema.

En nuestro sistema sanitario es poco habitual que las bajas, por la razón que sean, se cubran con sustitutos; así que son los propios compañeros los que cargan con el trabajo. De esta forma se provoca que en ocasiones la gestante, o la ya mamá, sea culpabilizada por jefes e incluso compañeros.

También deberíamos tener en cuenta que las estadísticas demuestran que el absentismo no cambia en función del género y que, a igualdad de condiciones, el absentismo masculino suele estar por encima. Sin embargo, nadie se ha planteado este dilema de la feminización en un campo históricamente femenino como es el de la enfermería, donde el 80% son mujeres.

Entre las soluciones propuestas por los presidentes de las especialidades con más médicas colegiadas se han barajado varias soluciones: la posibilidad de crear un modelo laboral distinto e incluso el establecimiento de ciertas cuotas en las plazas para cursar el MIR. Aunque esta última idea ya está, en realidad, puesta en marcha. El Ministerio de Sanidad usa como referencia para ofertar plazas de formación el informe Oferta y necesidades de especialistas médicos en España (2010-2025). Dicho informe incorpora una corrección de género que tiene en cuenta el diferencial de los periodos de inactividad de las mujeres respecto a los hombres. Por lo que a la hora de cubrir una plaza MIR, sólo se podría favorecer a un hombre en el caso de que hubiera un empate estricto con otra candidata femenina.

El presidente de la Asociación Española de Pediatría, Serafín Málaga Guerrero, ha publicado en el día de hoy una nota para aclarar la controversia surgida a partir de sendas entrevistas publicadas en medios españoles relacionadas con el asunto. En esta declaración, el presidente de la AEP, ha manifestado que no considera ningún problema el incremento progresivo del número de mujeres pediatras, considerando “beneficioso para la profesión que un número cada vez mayor de mujeres pediatras acceda a la responsabilidad del cuidado de los niños y adolescentes españoles”. Igualmente ha reconocido la obligación de las sociedades científicas de velar porque las Administraciones respeten el derecho de las mujeres pediatras a disfrutar de su bajas maternales, posibilidad de agrupación familiar, trabajo a tiempo parcial, etc., siendo en todos los casos sustituidas por pediatras. La declaración ha terminado recordando que su intención al hacer determinadas afirmaciones era la de alertar a las instituciones sobre la necesidad de modificar el sistema para cubrir las bajas por maternidad y similares.

En sus declaraciones a la prensa, el presidente de la AEP recordaba que el principal problema de la pediatría era la falta de especialistas, lo que provocaba que muchas de las bajas se cubriesen con médicos generales. “Si no se introducen cambios para compensar las bajas femeninas nos cargamos el modelo de atención pediátrica, que nos ha puesto a la cabeza de resultados en el mundo con una tasa de mortalidad infantil de las más bajas del mundo”, afirmaba Málaga en el diario El País.

No debemos olvidar que, como han corroborado diferentes estudios, la inclusión de la mujer en la medicina ha traído numerosas ventajas, sobre todo en la relación médico-paciente. Por tanto, quizás sería más lógico intentar conseguir jornadas de trabajo más reducidas, para que los profesionales médicos (ya sean hombres o mujeres) puedan compatibilizar su vida personal y profesional de la forma más equilibrada, que seguir criticando (como han hecho diversos profesionales) el hecho de que las mujeres alcancen en mayoría el prestigio de ser médicos.

 

 

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