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3 minutos con…el Dr. Sergio Bartolomé

Sergio BartoloméCirujano ortopédico y traumatólogo en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, Sergio Bartolomé es uno de esos médicos jóvenes que ha seguido los pasos familiares (su padre y su hermano mayor son médicos, y su madre enfermera) hasta llegar a convertirse en el médico que siempre quiso ser; aunque reconoce que de no haber llegado a dedicarse a la salud no le hubiese importado ser jugador profesional de fútbol. Hoy en día es un médico que valora enormemente la importancia de la formación y la comunicación tanto con los pacientes como con otros profesionales.

¿Por qué estudió medicina?

Me he criado en una familia de médicos: mi padre es médico, mi hermano mayor es médico, mi madre es enfermera… ¡parece que estaba predestinado a dedicarme al mundo de la medicina! He vivido muy de cerca siempre los sinsabores y los buenos ratos que esta profesión puede ofrecernos y supongo que al final siempre ganan los segundos.

¿Qué implica ser médico?

Cada día tengo más claro que la medicina es una vocación, imprime carácter. Pero al mismo tiempo es una gran responsabilidad. Los pacientes dejan en tus manos su salud, que es una de las cosas más valiosas que puede ofrecerte una persona. Y nosotros tenemos la obligación y el compromiso de corresponderles de la mejor manera posible.

¿Qué médico ha sido una referencia para usted?

A lo largo de una vida son muchas las personas a las que admiras y de las que aprendes. Supongo que el principal ejemplo ha sido mi padre, un gran profesional y una persona entregada y volcada en su trabajo. Evidentemente el camino emprendido por tu hermano mayor también te marca los pasos a seguir. A lo largo de la carrera y los años de especialidad han sido muchos los compañeros de los que he aprendido múltiples cosas y que me han servido de ejemplo y de aliciente. Pero si tuviera que destacar a dos personas serían los doctores Aurelio Moreno y Pedro Torrijos, compañeros de trabajo en el hospital Puerta de Hierro y sobre todo amigos, que me han orientado y guiado en el mundo de la traumatología.

¿Qué características debe tener un buen médico?

La principal característica que debe tener un buen médico es su competencia: debe estar bien formado y ofrecer la mejor alternativa para el paciente. Si esto lo acompañamos de unas buenas dotes humanas, cercanía, paciencia, y esa sonrisa que en ocasiones nos cuesta sacar, creo que tenemos la figura perfecta. Pero insisto sobre todo en la competencia, y en la obligación que tenemos de estar al día y permanecer formándonos durante toda nuestra práctica.

¿Cuál ha sido el momento más satisfactorio de su carrera?

A lo largo de una vida profesional (¡y eso que aún soy joven!) son muchos los buenos momentos: el final de la carrera, el examen MIR, el poder hacer la especialidad soñada, el final de la misma. Pero supongo que la principal satisfacción es la gratificación de los pacientes en el día a día. Las pequeñas cosas diarias, en mi opinión, son las que te llevan a la felicidad. Y eso en una profesión como la nuestra es posible.

Dos avances importantes en medicina en los últimos años han sido…

He desempeñado mi profesión en la era moderna, en la que ya no contamos con los grandes avances del siglo XX como los antibióticos, la anestesia, los tratamientos quimioterápicos, etc. En el campo de la traumatología se ha avanzado mucho en las últimas décadas del siglo pasado en materiales protésicos. Pero quisiera destacar en estos últimos años la importante labor que se ha realizado en la prevención de los accidentes de tráfico. En el inicio de mi residencia, al menos es una opinión subjetiva, eran mucho más frecuentes los pacientes poli-traumatizados y las grandes fracturas, y en la actualidad se han reducido considerablemente.

¿Qué tipo de relación tiene con sus pacientes?

Me gusta tener una relación cercana con mis pacientes, pero siempre dentro de un marco profesional. Pero es tal la cantidad de gente que pasa por tus manos que no siempre es posible con todo el mundo. Además, en nuestro hospital, aparte de los pacientes quirúrgicos, valoramos también a pacientes de ambulatorio a los que solamente vas a ver una vez en tu vida.

¿Qué opina sobre la figura del paciente empoderado?

En el área sanitaria al que atiende nuestro hospital es una cosa muy frecuente que el paciente venga bien informado de su patología. ¡Me ha llegado a ocurrir que el paciente abriese Internet en medio de la consulta con alguna referencia que había leído! Creo que con los años, debido al aumento del nivel cultural y a la globalización de la información, se ha cambiado la tradicional relación de paternalismo del médico hacia el paciente por una relación de igualdad en la que el paciente es el que debe tomar la última decisión. Nuestra misión es informarle y explicarle los riesgos y beneficios, y al final es el paciente el que decide.

¿Cómo de importante es la comunicación en su profesión?

Básica. Imprescindible. Como acabamos de comentar el paciente cada día está más informado y es parte activa en la decisión del tratamiento. En cuanto a nuestra formación, los cursos y congresos sirven para estar al día y cambiar impresiones con otros colegas y con médicos referentes.

¿En qué medida puede ayudar Internet a mejorar la sanidad española?

La llegada de Internet ha servido para democratizar la sanidad. Ahora cualquier médico de cualquier pueblo, por muy perdido que éste, puede estar al día y perfectamente formado e informado si así se lo propone. Ya no existen grandes diferencias entre los hospitales de primer nivel y los hospitales regionales en cuanto a la patología común. Evidentemente siguen existiendo centros de referencia para las patologías más infrecuentes. Tenemos un sistema sanitario que es una maravilla en prácticamente todos los lugares de España, aunque en ocasiones no lo sepamos apreciar.

¿Algún libro o película que todo médico debe leer o ver?

Soy de la generación que se hizo médico gracias a la serie de dibujos de “Érase una vez la vida”, y quisiera rendirle aquí mi homenaje.

De no haber sido médico…

Siempre me ha gustado mucho el deporte, especialmente el fútbol, pero gracias a Dios creo que se me da mejor la medicina.

 

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